El hombre que lloró para siempre

¡Aullad! ¡Aullad! ¡Aullad! ¡Aullad! ¡Oh, sois hombre de piedra! W. Shakespeare- El Rey Lear Obsesivo como soy, que prefiero leer varias veces lo que me gusta y ninguna lo que no, una tarde de noviembre en la que, lamentablemente para este relato, no llovía y por tanto no corrían nostálgicas gotas de agua sobre losSigue leyendo “El hombre que lloró para siempre”